La American Thyroid Association (ATA) ha publicado en 2026 una actualización de sus guías sobre el manejo de las enfermedades tiroideas antes del embarazo, durante la gestación y en el posparto. Estas recomendaciones incorporan los resultados de numerosos estudios publicados en los últimos años y ayudan a ofrecer un tratamiento más individualizado.
1. No todas las mujeres con anticuerpos tiroideos necesitan tratamiento
Uno de los cambios más importantes es que ya no se recomienda administrar levotiroxina de forma rutinaria a mujeres con anticuerpos antiperoxidasa (TPO) positivos si tienen una función tiroidea normal.
Aunque estas mujeres presentan un mayor riesgo de desarrollar hipotiroidismo durante el embarazo, los estudios disponibles no han demostrado que el tratamiento preventivo reduzca el riesgo de aborto, parto prematuro o aumente la probabilidad de tener un recién nacido sano.
2. El hipotiroidismo manifiesto debe tratarse siempre
Cuando existe un hipotiroidismo claro, el tratamiento con levotiroxina continúa siendo fundamental para proteger tanto la salud materna como el desarrollo neurológico del bebé.
Las mujeres que ya reciben tratamiento antes del embarazo deben consultar con su médico en cuanto conozcan que están embarazadas, ya que con frecuencia será necesario aumentar la dosis.
3. Más prudencia en el tratamiento del hipotiroidismo subclínico
Las nuevas guías insisten en evitar tratar alteraciones leves de la TSH sin valorar cuidadosamente el contexto clínico.
La decisión dependerá de factores como:
- El valor de la TSH.
- La presencia de anticuerpos tiroideos.
- La edad gestacional.
- Los antecedentes personales.
4. El yodo sigue siendo esencial
Las recomendaciones mantienen la importancia de asegurar un aporte adecuado de yodo durante el embarazo y la lactancia.
Las necesidades diarias son aproximadamente:
- 220-250 microgramos durante el embarazo.
- 250-290 microgramos durante la lactancia.
5. Control individualizado durante toda la gestación
Las nuevas recomendaciones ponen el énfasis en un seguimiento personalizado, con controles periódicos de TSH y, cuando sea necesario, de T4 libre para ajustar el tratamiento.
6. El seguimiento continúa después del parto
Tras el nacimiento pueden aparecer alteraciones de la función tiroidea, especialmente en mujeres con enfermedades autoinmunes o anticuerpos positivos.
Por ello, las guías recomiendan mantener un seguimiento durante el posparto para detectar precozmente una posible tiroiditis posparto o la necesidad de ajustar la dosis de levotiroxina.
Conclusión
Las guías ATA 2026 refuerzan un mensaje importante: no todas las alteraciones leves de la función tiroidea requieren tratamiento, pero el diagnóstico precoz y el manejo individualizado siguen siendo esenciales para proteger la salud de la madre y del bebé.
Si estás embarazada, deseas quedarte embarazada o tienes antecedentes de enfermedad tiroidea, consulta con tu endocrinólogo o médico de atención primaria para valorar qué controles necesitas.
